viernes, abril 17, 2026

EL GUARDIÁN DE LOS COLORES ETERNOS


Homenaje a Carlos Briceño Vera


No hay silencio en la piedra, 

ni ausencia en el viento,

cuando un alma de poeta decide ser bandera.


Hay hombres que no pasan, 

que son como el cimiento de una montaña blanca, 

de una luz verdadera.


Él soñó con las águilas antes de verlas vivas,

y buscó entre los hombres el bronce y el apoyo;

porque el poeta sabe que las manos esquivas se rinden si el ensueño no encuentra su arroyo.


Hoy el escultor RAAL deja el cincel a un lado

y toma la pluma para escribir su tristeza;

Mérida llora en frío, con el cielo empañado,

mientras la lluvia enfría el horno y la pieza.


Fue novillero del alma, con temple y con nobleza,

amigo de la aurora, sin sombra de enemigo;

vistió a su tierra amada con mantos de grandeza

y hoy su pueblo lo nombra como a un antiguo amigo.


"Que mi bandera ondee", pidió con voz serena,

"que me cubra su verde, su blanco y su azul cielo".


Pues un poeta no muere, solo rompe la cadena

para cuidar a Tovar desde un eterno vuelo.

/// Escultor Raal  / Tomado de G. WhatsApp Asotaume - Mrd

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