Sin exagerar y sin estar espatarrada, el compás esta abierto, pies firmes, los ojos en la foto, no se pueden ver por esta clavados en el temple qué imprime su muleta, llevando imantada la embestida a menos de una cuarta; el bravo, que humilla, mete el punteagudo piton izquierdo en el mando de los vuelos de la roja tela.
La figura se ve desmayada, quien torea se olvidó de su cuerpo!.
El palillo que sostiene la muleta es sujetado con sutileza, la fina mano lleva el mismo a ritmo y en línea recta a nivel, sin subir o inclinar hacia arriba la punta del estaquillador.
La cara, barbilla de quien torea, no se puede oberserbar por la misma acción torera.
De quien pudiera ser la belleza de este majestuoso pase al natural? No lo sé.
Lo que se puede admirar es a una formidable torera en toda la extensión de la palabra.
Quien es?

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