miércoles, marzo 25, 2015

LEONARDO Salas “Sopita” ejemplo de afición y amor propio




Jesús Araujo “Castoreño”. Leonardo Salas “Sopita” es un ejecutivo ferretero que cuando niño soñó con ser torero, oficio que le vino “al pelo” pues le entro el toreo en la cabeza y llego a ser un novillero triunfador en muchas plazas del paísalternando con novilleros curtidos como El Tariba, Curro Zambrano, JesúsColombo, William Miranda. ErickCortez, AlonsoDíaz y el recordado Eudes Fernández abuelo de Manolito Vanegas.

Atraído por la muleta que usaba su hermano Rafael para entrenartomaba paños y pegaba lances de ilusión al aire y tarareaba pasodobles.

Quien esto escribe le tomo cariño y le puso una muleta en la mano superando con creces los pasos inicialespues hasta las hechuras y los andares se apoderaron de su sermal de montera que no ha podido curarse y que mitiga a cabalidad cada tarde que puede.

El pasado 19 día de San José en Maracay hizo su presentación ante tan exigente plaza ataviado de cortodonde alterno con otros aficionados que no conocían el palmares de Salas creyéndolo un imberbe, menuda equivocación pues el andino destapo la caja de las sorpresas y dejo boquiabiertos a unos cuantos, entreellos, mucho entendido.

Ausente en el festejo, no dejo de repicar el teléfono para darme la buena nueva, Sopita lo había logrado.se metió el publico de esa plaza en el bolsillo, les llego al corazón.

Me cuenta Nilson Guerra que Leo toreo de primores con el capote lanceando con mucho sentimiento y orleando esta labor  con un remate que hizo estrepitar las palmas, el aderezo inicial había hecho germinar lo planeado.

Tomo la muleta y le envió el recado deferente a Andrés Miguel  Velutini quien fuera criador del novillo que iba a pasaportar, iniciando su labor muy toreramente con pases de dominio para luegoirse de la res y espatarrarse para citar.

Su buen hacer permitió ver sus hechuras las cuales quedaron cinceladas sobre la arena del calicanto con derechazos “guindados” con desdenes muy quietos que hacían romper en aplausos al paisanaje presente.

En medio de su recital de detalles plausibles, la inspiración le invadió el pecho y le rindió culto al compadre de México Silverio Pérez al esculpir trincherazos dignos de un oleo para un cartel detalle que hizo una vez mas, oírlos aplausos y el susurro aprobante de los aficionados.

El perdón no del novillo si no de su practica con la espada quedo automáticamente aprobada pues Leonardo hacia ya unas cuantas ferias de San José no apuntaba a un morrillo, alegría que se convirtió en un saludo del tercio constituyéndose el andino en el triunfador del festejorecibiendo una meritoriaovación por su destacada actuación, triunfo sin orejas que lo sitúan en un lugar envidiable para alegría y gracia de la afición de Mérida…va por Uds.… ¡Castoreño en mano…!!!!.

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